
No podía continuar este diario sin la situación más común desde que compartimos nuestra vida laboral con los compañeros rumanos Alpar, Ionutz y Monika. Parrafadas infinitas, prácticamente ininteligibles que aderezaban nuestos días en el laboratorio. Esta tira va dedicada a Ionutz y Alpar que volvieron a sus hogares con sus familias. Desde Zgz un abrazo
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